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Movilización de pueblos indígenas rechaza “actitud nefasta y
provocadora del gobierno”
Con movilizaciones pacíficas en diversas regiones del país se
realizó ayer una jornada ciudadana nacional en rechazo a la
actitud “intolerante, represiva y antiindígena” del actual
gobierno, según calificaron los organizadores (fotos: Servindi).
La primera jornada de 2010 tuvo su mayor expresión en las
localidades amazónicas de Jaén y Yurimaguas, donde alrededor
de dos mil personas protestaron contra la intolerancia del
gobierno. Asimismo, se movilizaron en las zonas altas de Piura
(Huancabamba y Ayabaca), además de algunas localidades de
Lambayeque y La Libertad.
Del mismo modo en Lima, capital del Perú, medio millar de
manifestantes costeños, andinos y amazónicos realizaron una
marcha que culminó en la sede del Congreso de la República.
Fue notoria la participación de trabajadores, organizaciones
no gubernamentales y otros grupos sociales en solidaridad con
el movimiento indígena.
La localidad de Bagua amaneció resguardada por cuatro mil
agentes de la policía de operaciones especiales para impedir
cualquier manifestación.
Entre las principales demandas está el respeto al Convenio
sobre Pueblos Indígenas Nº 169 de la Organización
Internacional de Trabajo (OIT), y en particular el derecho al
consentimiento libre, previo e informado sobre cualquier edida
que afecte a las comunidades indígenas.
Asimismo exigen el cese a la persecución de líderes indígenas,
que se permita el retorno del presidente de Aidesep, Alberto
Pizango, asilado en Nicaragua, y que se libere a tres
indígenas encarcelados sin pruebas fehacientes: Feliciano
Kahuasa Rolin, Danny López Shawit y Asterio Pujupat Wachapea.
También se demanda el freno a las concesiones mineras y
petroleras en la Cordillera del Cóndor, la Amazonia y en zonas
altoandinas en el norte y oriente del país.
Provocación
Saúl Puerta, dirigente nacional de la AIDESEP, acusó al
Gobierno de “provocación” y de ejercer “presión sicológica”
contra la población indígena al efectuar un exagerado
despliegue militar.
“Quieren militarizar nuestros territorios para provocarnos,
reprimirnos y luego echarnos la culpa de las consecuencias”,
dijo a IPS el dirigente indígena Saúl Puertas, secretario
general de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva
Peruana (Aidesep).
Muchos indígenas no acudieron a las marchas por temor a la
represión de los militares quienes actuaron de manera
provocadora e intimidante al amparo de un decreto de urgencia
que autorizó el empleo de las milicias del Ejército en apoyo
de la Policía para la seguridad del país.
Además de autorizar la intervención de las Fuerzas Armadas el
primer ministro Javier Velásquez Quesquén dijo que al gobierno
no le temblaría la mano para poner orden ni permitiría otro “baguazo”.
Asimismo, que “El estilo de este gabinete no es sentarse a
conversar con aquellos que toman carretera… Solo les aplicamos
la ley”.
En una conferencia de prensa realizada ayer Velásquez Quesquén
calificó la protesta de “casi nula” y “un fracaso”, si bien
reconoció su carácter pacífico.
Sin embargo, días antes de la marcha el gobierno suspendió las
actividades de exploración en Amazonas de la minera Afrodita,
de capitales canadienses, debido a que no acreditó el derecho
de uso del terreno.
La compañía anunció que impugnará la medida y los dirigentes
indígenas temen que el Estado ceda una vez más. Velásquez
Quesquén alegó que tras esta medida del gobierno, los
indígenas ya no tenían una razón de peso para protestar.
Sin embargo, aún permanecen sin derogar seis decretos
legislativos inconsultos y cuestionados por las organizaciones
indígenas y no hay avance en aprobar la ley general de
consulta a los pueblos indígenas.
Peor aún, se vienen tramitando normas orientadas a facilitar
el desplazamiento de poblaciones frente a proyectos de
“interés nacional” y se continúan promocionando proyectos de
gran envergadura sobre áreas protegidas y territorios
indígenas, afirmó Saúl Puerta.
“Nuestros hermanos sólo han realizado caminatas y mítines. No
se ha acordado bloquear carreteras ni puentes, sólo queremos
expresar lo que pensamos”, dijo Puertas.
Por su parte, Cervando Puerta, presidente de ORPIAN, afirmó
que los pueblos indígenas “todavía” están de luto e insitirán
en el diálogo. Sin embargo, no descartan tomar “otras medidas”
si el Gobierno no atiende sus demandas. “Esto lo decidirán las
bases” precisó.
La movilización en la capital fue convocada por el Frente por
la Vida y la Soberanía (FRENVIDAS) y congregó representantes
de organizaciones de los pueblos indígenas andinos y
amazónicos, campesinos, así como de las organizaciones
sociales y políticas, y movimientos universitarios.
Los dirigentes coincidieron en llamar a la unidad de todos los
movimiento sociales y fuerzas políticas que se oponen al
modelo neoliberal entreguista y la lógica depredadora de los
territorios y recursos naturales del país.
En la manifestación fue unánime el rechazo al informe
oficialista sobre los hechos de Bagua, la exigencia de retorno
del dirigente Alberto Pizango, el respeto irrestricto al
Convenio 169 de la OIT ) y el cese a la persecusión de los
dirigentes defensores de la vida.
Mario Palacios, presidente de CONACAMI, saludó el esfuerzo por
sacar adelante esta jornada y “anunció que este es el inicio
de un largo caminar entre los pueblos costeños, andinos y
amazónicos”.
A su vez, Saul Puerta, enfatizó que en esta lucha “los pueblos
originarios no están solos” y “avanzan sólidos en el FRENVIDAS”.
www.servindi.org. 23/02/2010.
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